jueves, 25 de julio de 2013


Programa de Protección
Social en Salud para los caficultores




Mediante el Acuerdo número 262 del Consejo Nacional de Seguridad Social en Salud se fijaron los criterios de distribución de los recursos del FOSYGA para la ampliación de cobertura del re-gimen subsidiado mediante la afiliación de la población rural, distribuida tanto entre los gremios del sector agrícola, como en las demás organizaciones interesadas en promover la afiliación al Régimen Subsidiado, clasificada en los Niveles I y II del Sisben.Por esta razón, la Federación se inscribió ante el Ministerio de la Protección Social para promover la afiliación al régimen subsidiado de la población rural cafetera. De esta manera el Ministerio de la Protección Social, mediante Resolución número 1758 del 8 de junio de 2004, autorizó a la Federación Nacional de Cafeteros para promover la identificación para la afiliación al régimen subsidiado de los caficultores. De igual manera, se asignaron recursos de la subcuenta de solidaridad del FOSYGA para ampliar la cobertura en el régimen subsidiado, mediante la afiliación de la población rural cafetera en 16 departamentos. Una vez obtenidos los recursos, en 2004 se afiliaron 47.355 cafeteros, los cuales siguen vinculados a la fecha. Desde entonces se han dispuesto recursos cercanos a los $ 22 mil millones de pesos, de los cuales FOSYGA ha aportado el 50%, la Federación Nacional de Cafeteros el 37,5% y las entidades territoriales el 12,5%, Cuadro 1.


BIENESTAR SOCIAL
PARA LOS CAFICULTORES



Usando la búsqueda del bienestar integral de los caficultores y sus familias. Para lograrlo e impulsar el bienestar y el desarrollo de los habitantes de las zonas cafeteras, ha sido necesario apalancar recursos con el apoyo del Gobierno Nacional y Regional, la Cooperación Internacional, así como la comunidad. Las familias cafeteras y sus zonas de influencia han recibido estos beneficios, representados en programas de educación, capacitación, fortalecimiento gremial, infraestructura comunitaria, infraestructura domiciliaria, protección del medio ambiente, protección social y competitividad de la caficultura, entre otros. Además, los cafeteros han participado en proyectos que fortalecen la caficultura como los programas para fomentar la calidad del café, los cafés especiales, la renovación y la diversificación del ingreso.


“EL IMPACTO DEL TLC CON ESTADOS UNIDOS EN LA CAFICULTURA COLOMBIANA”


El sector caficultor representa el sustento para unas 500.000 familias colombianas, la gran mayoría de ellas con recursos muy limitados; es también uno de los estandartes de la buena imagen que la nación ha podido formar; además de ser el sustento operativo de una de las instituciones más serias y tradicionales de Colombia, la Federación Nacional de Cafeteros.
Estas son razones suficientes para observar con detenimiento las implicaciones de los acuerdos negociados en el marco del TLC USA-Colombia; en el futuro de tan importante sector de la economía.


Para empezar, es necesario citar al máximo representante de los caficultores del país, Gabriel Silva Luján quien el 27 de febrero de 2006, al amanecer siguiente de la ronda de negociación donde se trató el tema, declaró con gusto que “El Café de Colombia logró buenos resultados en el TLC”. Esta afirmación es plenamente comprensible, ya que se logró concretar un marco jurídico sumamente sólido, en el cual desarrollar la operación cafetera.


Operación que en su conjunto representa para la nación 11,4 millones de os de 60 kilos, por valor de US$1.953 millones en el 2008, unas 900.000 hectáreas cultivadas con café, actividad de la que dependen unas 560.000 familias, es decir cerca de 2,5 millones de personas, con exportaciones entre enero y octubre de 2008 por 9.140.000, sacos de 60 kilos.

Instituciones, Garantía de Compra y beneficios para el
Caficultor en Colombia



Este artículo plantea una aproximación teórica y un análisis econométrico para el período comprendido entre 1900 y 2009 sobre sí el conjunto de reglas y normas que conforman el marco institucional del sector cafetero en Colombia transmite beneficios al caficultor, utilizando para ello la serie de producción registrada de café. En primer lugar se modela la Garantía de Compra como política institucional y la forma en que beneficia al cafetero. En segundo lugar, se busca evidencia empírica que soporte dicha regla institucional a través de la búsqueda de quiebres estructurales en la serie de producción registrada. Con lo anterior, se busca determinar la existencia de una relación positiva entre los arreglos institucionales que permiten la intervención del mercado interno de café por parte de la Federación Nacional de Cafeteros de Colombia -FNC, y los menores costos de producción que los caficultores obtienen, situación que permiten un mayor nivel de producción. El modelo planteado soporta la visión neo-institucionalista sobre la manera en que las instituciones entendidas como reglas de juego claras que generan incentivos adecuados, impulsan el desarrollo de un sector, región o país. Asimismo, desde un punto de vista de políticas públicas, los resultados son muestra de que marcos institucionales como el del sector cafetero colombiano deberían ser implementados en otros sectores productivos agrícolas de características similares.

La situación de los caficultores en colombia




Problemas de los caficultores de Colombia requieren de una institucionalidad sólida 



Colombia siempre había sido catalogada como una de las mayores productoras universales de café, sin embargo en el 2012, según el ministro de Agricultura, Juan Camilo Restrepo, la producción cayó de 12 millones de sacos anuales a 8 millones.

Esta situación no sólo preocupa al Estado como tal, sino que crispó a los caficultores de todo el país, generando así, el paro cívico nacional por parte de ellos. Sus peticiones van desde el pago de su trabajo, la remuneración de los sacos vendidos, la petición de renuncia al gerente de Fedecafe, Luis Genaro Muñoz y la reestructuración de la Federación Nacional de Cafeteros, con el fin de beneficiar al gremio.

Los cafeteros de Antioquia, al igual que los de todo el país, habían hecho un anuncio para ir a paro nacional desde inicios de diciembre del año pasado y al ver el poco interés del Estado decidieron iniciar con éste el pasado 25 de febrero.

El paro comenzó por iniciativa de “El Movimiento Nacional por la Dignidad Cafetera”, que cuenta con la participación de aproximadamente 140.000 cafeteros de todo el país. Su principal método ha sido el bloqueo de varias carreteras y movilizaciones en el sur antioqueño, (Bolombo lo como punto de concentración), en Belén de Umbría, Popayán, Cali y Calarcá, entre otras ciudades, con el fin de presionar al gobierno y sentarse en la mesa de diálogo.

Nelson Gámez Arenas, economista egresado de la Universidad de Los Andes habla sobre las reclamaciones que los caficultores están haciendo “esperan un mayor precio de sustentación por cada bulto de carga por parte del Estado, solicitan alrededor de los 830.000 pesos por saco, mientras que actualmente les están pagando $480.000 aproximadamente”.

Los cafeteros colombianos estarán concentrados indefinidamente en las carreteras del país hasta que el Gobierno Nacional decida escuchar y resolver las peticiones de los caficultores. Además, advierten que es una lucha gremial pero pacífica. Dentro de los participantes en este paro se encuentran pequeños, medianos y grandes caficultores, transportadores, recolectores y comerciantes, sumándose a ellos algunos cacaoteros.  

Julián Calle Ospina, economista de la UPB, expone que la problemática se viene presentando por parte de los incentivos y subsidios que presenta el Estado. “Los caficultores no tienen la suficiente infraestructura y tampoco cuentan con los suficientes incentivos. Hoy el precio del café está por debajo del 60% del año pasado, no existe un tipo de consideración en las referencias de producción del país y adicionalmente la calidad del producto colombiano perdió competitividad por la mundialización del café a menor precio”.

La situación actual genera grandes pérdidas económicas, debido a que los costos son mayores a los ingresos por cada saco, pero esto no es nuevo,  su decrecimiento ha sido paulatino, principalmente porque los precios internacionales han caído y los precios domésticos nacionales (los activos del Banco de la República, que crea la base monetaria del país) son el resultado de la Tasa de Cambio, con respecto al dólar y al precio internacional.

El café en años anteriores era el principal producto de exportación de Colombia y representaba los mayores ingresos en dólares a la nación, pero ahora los mayores ingresos en dólares para Colombia vienen de la minería, dejando al café en los últimos lugares en cuanto a ingresos para el país.

El Gobierno no cuenta con tanto dinero para subsidiar cada producto de la agricultura nacional, el economista Gámez Arenas explica que “si se ayuda de la manera que quieren a los caficultores, saltan los cacaoteros, algodoneros, paneleros, paperos, etc.”.

Finalmente, con el Tratado de Libre Comercio, al poder importar productos sin aranceles, el café colombiano está perdiendo espacio de distribución y venta, por lo que se presume una solicitud de promover una reforma agrícola que incentive la producción en Colombia e impulse el proteccionismo local.